Sobre esta historia
El 17 de septiembre de 1787, 39 delegados firmaron en Filadelfia la Constitución propuesta de Estados Unidos en la Casa del Estado de Pensilvania, cerrando un verano de negociación bajo George Washington. El Compromiso de Connecticut de julio había equilibrado a estados grandes y pequeños. La firma inició la ratificación, no un gobierno instantáneo.
Firma de la Constitución de Estados Unidos en la Pennsylvania State House, Filadelfia, 1787.
El 17 de septiembre de 1787, en la Pennsylvania State House de Filadelfia, 39 delegados firmaron el texto propuesto de la Constitución de los Estados Unidos. El acto cerró meses de debate en la Convención Constitucional y abrió una etapa distinta: la de convencer a los estados de aceptar un nuevo marco de gobierno. No se trataba solo de redactar un documento, sino de reemplazar los Artículos de la Confederación por un sistema capaz de mantener unido al país sin borrar por completo la autonomía de los estados.
Una convención para sustituir los Artículos
Cuando la convención se reunió el 25 de mayo de 1787, con George Washington elegido para presidirla, el problema de fondo ya era evidente. Los Artículos de la Confederación habían creado una unión débil, con un gobierno central de poderes limitados y grandes dificultades para coordinar finanzas, comercio y decisiones comunes. Muchos dirigentes consideraban que ese diseño no bastaba para sostener una república extensa. Sin embargo, reconocer esa debilidad no significaba estar de acuerdo sobre la solución.
En Filadelfia coincidieron delegados de estados grandes y pequeños, con economías y prioridades regionales diferentes. Algunos querían un gobierno nacional más fuerte, mientras otros temían perder influencia política. Esa tensión apareció pronto en los planes presentados a la convención. El llamado Plan de Virginia proponía una estructura nacional más robusta y una representación ligada a la población, algo que favorecía a los estados más grandes. En respuesta, William Paterson presentó el 15 de junio el Plan de Nueva Jersey, que defendía una representación igual para los estados y preservaba en mayor medida el principio confederal.
Representación y compromisos duros
La convención avanzó, por tanto, no por una línea recta, sino por negociación. El punto decisivo llegó con el llamado Compromiso de Connecticut, adoptado el 16 de julio de 1787. Esa fórmula combinó dos criterios distintos de representación en el Congreso: una cámara basada en la población y otra con igualdad entre estados. El acuerdo no resolvía todas las discrepancias, pero ofrecía una base institucional sobre la que seguir trabajando. Era un ejemplo claro de la lógica de la convención: cuando dos principios chocaban, la salida no siempre era elegir uno y descartar el otro, sino diseñar una estructura que contuviera ambos.
Hubo otros compromisos importantes y también más controvertidos. Entre ellos estuvieron los acuerdos sobre representación vinculada a la población y la persistencia de la esclavitud dentro del nuevo marco político. Estos arreglos ayudaron a mantener unida la convención, pero dejaron inscritas tensiones profundas en el origen del sistema constitucional. Ese aspecto resulta esencial para entender el documento históricamente: su adopción fue posible no porque todos compartieran una misma visión completa del país, sino porque aceptaron una fórmula común pese a desacuerdos serios.
Treinta y nueve firmas en Filadelfia
A medida que avanzaba el verano, los delegados pasaron del choque de propuestas generales a la redacción detallada. Gouverneur Morris desempeñó un papel importante en la formulación final del texto. James Madison estuvo entre las figuras centrales del proceso deliberativo y más tarde sería una voz decisiva en la defensa pública de la nueva Constitución. Benjamin Franklin, ya anciano, representó con frecuencia una actitud conciliadora, recordando a los presentes que un acuerdo imperfecto podía ser preferible al fracaso de la convención.
El documento final establecía un sistema federal y separaba el poder en tres ramas: legislativa, ejecutiva y judicial. Esa arquitectura buscaba evitar la concentración del poder y, al mismo tiempo, crear un gobierno más eficaz que el existente bajo los Artículos de la Confederación. La propuesta no eliminaba los estados como actores políticos, sino que distribuía competencias entre distintos niveles e instituciones. En ello residía buena parte de su novedad práctica.
Del salón a los estados
La firma del 17 de septiembre no significó unanimidad total. No todos los delegados presentes en Filadelfia firmaron el texto. Aun así, la firma de 39 delegados bastó para presentar la Constitución como una propuesta formal de la convención. Era el final de la fase secreta de deliberación y el comienzo del debate público. El 28 de septiembre de 1787, el Congreso de la Confederación votó remitir el texto a los estados para convenciones de ratificación, paso indispensable para que el nuevo sistema pudiera entrar en vigor.
Ese tránsito de la sala cerrada al juicio público fue tan importante como la redacción misma. La Constitución no se convirtió en ley simplemente por haber sido firmada en Filadelfia. Dependía de un mecanismo de aprobación posterior, estado por estado, en el que se discutirían sus méritos, sus riesgos y sus consecuencias. En los meses siguientes, esas controversias producirían algunos de los debates políticos más influyentes de la historia temprana de Estados Unidos.
Por qué sigue importando
La firma de la Constitución de 1787 sigue siendo relevante porque muestra que una constitución escrita no aparece solo como declaración de principios, sino como resultado de procedimientos, reglas y concesiones institucionales. El texto firmado en Filadelfia intentó canalizar conflictos muy reales —entre estados grandes y pequeños, entre autoridad central y autonomía local, entre aspiraciones republicanas y desigualdades existentes— hacia una forma estable de gobierno.
También continúa siendo un punto de referencia en el estudio comparado del constitucionalismo. La separación de poderes, el federalismo y la idea de ratificación por mecanismos específicos influyeron en muchos debates posteriores, dentro y fuera de Estados Unidos. No todos los países adoptaron el mismo modelo, ni todos evaluaron del mismo modo sus resultados, pero la experiencia de 1787 se convirtió en un caso de estudio duradero sobre cómo diseñar instituciones para repartir poder y resolver disputas políticas.
Al mismo tiempo, su legado recuerda que los documentos fundacionales pueden nacer de acuerdos parciales y de compromisos moral y políticamente disputados. Por eso la firma del 17 de septiembre puede verse no solo como un momento ceremonial, sino como la culminación de una serie de decisiones negociadas que definieron cómo se gobernaría la nueva república y bajo qué procedimientos se buscaría legitimidad.
Línea de tiempo
- Se abre en Filadelfia la Convención Constitucional
- Se adopta el Compromiso de Connecticut
- 39 delegados firman la Constitución
- El Congreso de la Confederación la envía a los estados
Lo que descubriste
El acuerdo hecho estructura
No solo… completaste una imagen, sino que reconstruiste un momento en que una serie de acuerdos y decisiones de procedimiento tomó forma en un nuevo marco de gobierno.
La firma final puede parecer un acto fundacional único, pero también fue la conclusión visible de meses de negociación sobre representación, equilibrio institucional y autoridad compartida. Eso ayuda a ver la elaboración constitucional menos como un texto surgido de una sola idea y más como una secuencia de decisiones organizadas para contener desacuerdos. Por eso sigue siendo un caso de estudio: muestra cómo los conflictos políticos pueden trasladarse a reglas, estructuras y procesos de ratificación.
El 28 de septiembre de 1787, el Congreso de la Confederación votó enviar la Constitución propuesta a los estados para sus convenciones de ratificación.
FAQ
¿Qué ocurrió el 17 de septiembre de 1787 con la Constitución de EE. UU.?
Ese día, 39 delegados firmaron la Constitución propuesta de Estados Unidos en la Pennsylvania State House de Filadelfia. El texto quedó entonces listo para enviarse a los estados para su ratificación.
¿Dónde se firmó la Constitución de Estados Unidos?
Se firmó en la Pennsylvania State House, en Filadelfia, Pensilvania. La Convención Constitucional se había reunido allí para redactar el nuevo marco de gobierno.
¿Cuántos delegados firmaron la Constitución?
Firmaron 39 delegados el 17 de septiembre de 1787. La firma marcó el cierre del trabajo de la convención sobre el texto propuesto.
¿Qué pasó después de firmarse la Constitución?
El 28 de septiembre de 1787, el Congreso de la Confederación votó enviar la Constitución propuesta a los estados para sus convenciones de ratificación. A partir de ahí comenzó el proceso de aprobación estatal.

